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La UPC coordina un proyecto internacional para formar científicos de élite en cambio climático PDF Print E-mail
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UPC_cambio_climaticoEl proyecto, de 4 años de duración y dotado con más de 3,7 millones de euros, se enmarca en el programa Marie Curie del séptimo Programa marco de la Unión Europea (UE)

El proyecto Learning About Interacting Network in Climate (LINC) formará 15 jóvenes investigadores procedentes de todo el mundo, distribuidos entre los nueve centros de investigación y empresas internacionales que participan en el proyecto, para que apliquen metodologías no lineales, propias de redes y sistemas complejos, al estudio de fenómenos climatológicos, como por ejemplo El Niño. El primero de estos jóvenes científicos ya trabaja en un grupo de investigación del Campus de Terrassa de la Universitat Politècnica de Catalunya·BarcelonaTech (UPC), desde donde se coordina el proyecto.

Una roguewave (ola gigante) es un fenómeno extremo que se produce de manera imprevisible, en medio del océano, y se levanta decenas de metros sobre el mar. Este fenómeno es capaz de llevarse por delante una plataforma petrolífera en pocos segundos. Nadie sabe cuándo va ocurrir, pero ocurre. Cristina Masoller, en colaboración con otros investigadores, ha apuntado en algunos artículos científicos de reciente publicación que la naturaleza y el origen de este fenómeno podría tener similitudes con el comportamiento de la luz caótica que se origina en un láser.

Cristina Masoller es doctora en Física por el Bryn Mawr College de Pensylvania (Estados Unidos) y una de las investigadoras del grupo de Dinámica no Lineal, Óptica no Lineal y Láseres (DNOLL) de la UPC en el Campus de Terrassa. Masoller coordina, desde diciembre, un proyecto de investigación internacional de gran alcance, Learning About Interacting Network in Climate (LINC), dotado con más de 3,7 millones de euros. El objetivo principal del proyecto es formar a 15 jóvenes investigadores en la aplicación de las técnicas para el estudio de los sistemas complejos aplicadas al análisis y predicción de fenómenos climáticos. El proyecto LINC se enmarca en el programa Marie Curie del séptimo programa marco de la Unión Europea.

Actualmente la gran mayoría de científicos y de meteorólogos utilizan métodos lineales para el análisis del clima y de sus fenómenos asociados. Sin embargo, una parte de la comunidad científica cree que si el clima es un sistema complejo (igual que lo es el cerebro, la red de Internet o la economía mundial) posiblemente se obtengan resultados relevantes de predicción y de estudio utilizando, por ejemplo, la metodología de redes y sistemas complejos que se emplean en la investigación de los láseres, lo que se conoce como una metodología de análisis no lineal.

Metodología no lineal

Según explica Cristina Masoller, “la interrelación entre los subsistemas que componen el clima es muy alta, por ello es necesario aproximarse a este campo con una perspectiva multidisciplinar”.

La investigadora explica que la metodología no lineal ha demostrado ser una herramienta muy eficiente en el estudio de sistemas complejos en diferentes áreas, como las redes neuronales, o las redes sociales de internet. “Uno de los sistemas más complejos que existen es el clima, pero la aplicación de métodos no lineales aplicados a su estudio es muy incipiente, por lo que no hay muchos investigadores cualificados. De ahí que LINC sea un proyecto de gran interés en el que tenemos depositadas muchas expectativas”, afirma Masoller.

La metodología no lineal es una técnica científica que se utiliza para describir fenómenos complejos a describir fenómenos complejos a través de un determinado tipo de ecuaciones con las que se pueden obtener modelos de comportamiento. Con la metodología no lineal se puede estudiar, por ejemplo, el comportamiento de la luz caótica que se origina en un láser.

Estudio multidisciplinar

Precisamente, la exigencia de multidisciplinariedad en este proyecto ha propiciado la participación de centros y empresas. En LINC participan un total de nueve socios de diversos países (Alemania, Holanda, Israel, Uruguay, España y Francia): seis universidades y tres empresas, especialistas en las áreas de los sistemas complejos, el medio ambiente y las ciencias de la Tierra.

Los 15 investigadores que se seleccionarán y se formaran con el proyecto LINC entrarán a formar parte, durante este curso, de los equipos de investigación que participan en el proyecto. Ignacio Deza es uno de ellos, y ya trabaja en el grupo de Dinámica no Líneal, Óptica no Lineal y Láseres, situado en el Edificio Gaia del Campus de Terrassa. Según Deza, procedente de Argentina y que trabaja bajo la supervisión de la investigadora Cristina Masoller, “esta es una oportunidad única; poder realizar mi tesis doctoral en Europa y además poder participar en un proyecto tan innovador y tan excitante como este es el sueño de todo joven científico, porque uno siente que abre camino y que el conocimiento que voy a adquirir va a ser muy útil para la sociedad y para la comunidad científica”, afirma el investigador.

Para Deza, es importante formar parte de una red de colaboración entre expertos de varias zonas del mundo para resolver un problema mundial de actualidad, y afirma que “formar investigadores en un ambiente de excelencia es realmente algo excepcional”. El desafío al que nos enfrentamos es la aplicación de la teoría de redes al cambio climático a medio plazo, y mejorar la predictibilidad climática. La teoría de redes ya se aplica con éxito en otros campos, como la economía, la ecología o la biología molecular.

El proyecto ampliará los conocimientos que tenemos sobre los cambios mundiales desencadenados por los fenómenos de “El niño” y “La niña”, entre otros, y cómo los sistemas climáticos de diferentes lugares muy alejados entre sí pueden estar relacionados. En este sentido, Deza asegura estar “realmente satisfecho de formar parte del proyecto LINC porque voy a contribuir a afrontar el problema de la variabilidad climática, que cobra cada vez mayor importancia en la economía de los países”.

Además de lo que le puedan aportar las personas que forman parte de un equipo multidisciplinar de alto nivel, Deza espera “aprender sobre climatología y redes complejas, que son dos temas que siempre me han apasionado”. El joven investigador afirma que el proyecto también le va a permitir “establecer una relación directa con el mundo empresarial, un objetivo destacado del proyecto, ya que también participan empresas privadas”.

En cuanto a la carrera científica, Deza se muestra satisfecho de poder “trabajar con profesionales y en centros de investigación de primer nivel mundial, encarar un problema importante y desde un punto de vista interdisciplinario, acortar la distancia entre la universidad y la industria, y acercar entre sí ramas separadas de la física. “Todo ello me ayudará, en un futuro, a trabajar en temas relacionados, con vista a aplicaciones y, tal vez, con alguna salida tecnológica directa”.

Información sobre el proyecto LINC
www.climatelinc.eu
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