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Javier Rubio/Foto: David Ramos Pocos podían adivinar en aquel autor de novelas infantiles que arrancaba su carrera literaria en 1993 con El Príncipe de la Niebla (Premio Edebé), al escritor que hoy día sella best-seller tras best-seller al compás que dicta su tetralogía de 'El Cementerio de los Libros Olvidados'. En 2001 Carlos Ruiz Zafón publicaba su primera novela para adultos, La Sombra del Viento, que pronto se transforma en un fenómeno literario internacional (está entre los cinco títulos preferidos por los estudiantes de Oxford). Con El Juego del Ángel (2008) ensancha un universo literario en el que ya tienen cabida lectores de los cinco continentes. Este mes -nos- presenta El Prisionero del Cielo (2011), tercer capítulo de la saga y crónica de un éxito anunciado
-En estas Navidades El Prisionero del Cielo se ha colocado como el best-seller de las fiestas. ¿Sus expectativas coincidían con los pronósticos? La verdad es que el libro lleva poco más de un mes en la calle y para evaluar expectativas o pronósticos hacen falta más tiempo. Todos mis libros han tenido siempre larga vida en las librerías, de años o décadas en algunos casos, y no son flor de un día o una Navidad. Tiempo al tiempo. Mi única expectativa es que los lectores que se acerquen a él disfruten con la lectura, que ya es mucho.
-Tras el éxito alcanzado con La sombra del viento y El juego del ángel ¿cómo gestionó la presión para volver a sentarse y ponerse a escribir nueva entrega de la saga de 'El Cementerio de los Libros Olvidados'? Pues intentando mantener la calma y la objetividad, porque al fin y al cabo el trabajo del escritor es el mismo se venga de un éxito o no y lo que realmente genera presión y dificultad es la escritura, el trabajo creativo y lo demás se olvida rápidamente cuando uno se pone a trabajar.
-Daniel y Fermín, los protagonistas, guardan muchos secretos. Anunciaba hace poco que conoceremos varios de ellos en la cuarta entrega pero, ¿tenemos algún aperitivo en El Prisionero…? Más que un aperitivo, yo creo que los lectores encontrarán un menú de degustación de secretos y sorpresas en esta novela. Esta historia es donde muchos de los elementos claves de la saga se ponen de manifiesto y el rompecabezas desvela todas sus piezas.
-Según afirma esta entrega marca “un drástico cambio de ritmo” en la tetralogía de ‘El Cementerio de los Libros Olvidados’. ¿A qué se refiere? No es que sea un cambio de ritmo, porque la serie sigue el curso trazado hace ya tiempo. Lo que ocurre es que cada una de estas novelas, o al menos esa es mi intención, tiene su propio tempo narrativo, su propia textura y su sabor especial y con cada libro nuevo hay un cierto cambio de tercio, pero siempre dentro de la misma dinámica.
-Personajes como Oswaldo Darío de Mortenssen o la Rociíto salpican de divertidas situaciones la trama y dulcifican ese ambiente gótico y oscuro que impregnaba las dos historias anteriores. Esa mayor presencia del humor tiene alguna razón-significado concreto o simplemente le apetecía… Para mí formaba parte de tono de esta historia. La sombra del viento tiene su atmósfera melancólica; El juego del Ángel su aire de pesadilla infernal y El prisionero del cielo tiene mucho de fábula picaresca y de ahí ese humor, que en buena medida viene tambien por el hecho de que Fermín y algunos de sus compinches pasen a primer plano de la acción.
-Una vez leída la novela se despejan muchas de las incógnitas que abría El juego del Ángel mientras que Fermín, un suplente en anteriores novelas, pasa a titular. Esto no es casual. ¿Todo, y digo la tetralogía completa, estaba-está tan tan clara en su mente, como da a entender, antes de ser escrita siquiera? Todo esto estaba bastante claro al poco de empezar a escribir la primera entrega. Las líneas generales de la historia siempre han estado ahí, porque de lo contrario sería dificil construir este entramado de historias sobre la marcha e improvisando. Lo que sí intento es dejar abiertos detalles, atmósferas y personajes porque ya sabía antes de empezar que, si llegaba a poder completar los cuatro libros, ellos tendrían que crecer conmigo y que muchas cosas irían evolucionando por el camino. Cuando convives con una historia durante años lo lógico, y lo deseable, es que la historia crezca y se desarrolle a la vez que tú. Eso es lo que la sigue haciendo interesante para mí como escritor.
-¿Con qué personaje de la saga se siente más identificado y por qué? Julian Carax, que es una especie de caricatura de mí mismo, aunque otros personajes me resultan muy próximos, desde Fermín a Daniel...
-¿Qué escena o capítulo le gusta más de este nuevo libro? Mi escena favorita es el baile final de Fermín con la Rociíto en la sala de La Paloma.
-¿Quién es la persona que lee primero sus libros? ¿Y quién es su mayor y más estimado crítico? Mi mujer, MariCarmen, es mi primera y última lectora, la crítica más sincera e inteligente y la única que cuenta de verdad.
-¿Qué tipo de relación mantiene con sus lectores? Excelente, diría yo, porque los lectores de todo el mundo han sido muy generosos conmigo y siempre me han mostrado amabilidad, respeto y curiosidad por saber en qué estoy trabajando. Un escritor no puede pedir más.
-¿Qué influencia otorga en el escritor de éxito en el que se ha convertido aquellos comienzos como publicitario y, sobre todo, como guionista de cine? En publicidad hace como 25 años que no trabajo. Fue un empleo de primera juventud y no tiene, creo, relación alguna con mi carrera profesional. Fue una buena época, cuando tenía 19 o 20 años, y tuve oportunidad de hacer muchas cosas y conocer a gente muy interesante, pero creo que es un capítulo sin conexión con mi trabajo de escritor. El trabajo como guionista es otra cosa, posterior y mucho más extendido en el tiempo e intenso, y de ahí aprendí muchas cosas, algunas de las cuales preferiría no haber aprendido, pero esa es la vida...
-Hace tres años exactos usted afirmaba en una entrevista concedida a El País que la literatura actual se había convertido en “un gueto de mediocridad, de aburrimiento, de pretensión y de pose”. ¿Mantiene la descricpción? Yo nunca dije eso. Esas palabras, y esa entrevista entera, fue un fraude, una falsificación en la que se pusieron en mi boca palabras absurdas y declaraciones estúpidas y sin sentido. ¿Cómo iba yo, o cualquiera, a decir semejante estupidez? Lo que yo dije es que, en algunos casos, determinados círculos del llamado mundillo literario español (que no es "la literatura" ni "la literatura española") mostraban esos aspectos de pose y de esnobismo que enmascaran intereses muy concretos. Lamentablemente alguien decidió, con muy mala leche, adulterar la entrevista y desde entonces, como salió en El País, vengo escuchando broncas, insultos y puyas a cuenta de cosas que nunca he dicho ni pensando. Ahí aprendí otra gran lección, deprimente, pero muy necesaria.
-Sus novelas son complejas construcciones. Nada queda al azar. ¿Cómo las edifica? Poco a poco. Alguna vez he dicho que me gusta pensar en una novela como en una gran catedral hecha de palabras y lo que intento hacer es poner especial cuidado y atención en los aspectos formales, estructurales y de "arquitectura" de la novela para ir construyendo paso a paso la historia. Es un proceso lento y laborioso y con la experiencia de los años en el oficio ayudan.
-¿Qué es lo que le seduce tanto de esa Barcelona de posguerra que es casi un personaje más en sus tramas? Bueno, es la ciudad en la que nací y me crié y cuya historia tiene muchos aspectos fascinantes. En general el periodo histórico que va de la revolución industrial a mediados del siglo XX me fascina, no sólo en Barcelona, sino en todo el mundo, y veo en el tanto potencial dramático que a menudo acabo por esos andurriales para construir las historias. En el caso de Barcelona como usted muy bien dice lo que he intentado,más que hacer un retrato realista de la ciudad, es crear un personaje literario basado en la esencia de la ciudad, pero estilizándola hasta convertirla en un elemento dramático y no en un escenario.
-Y de Barcelona a Los Ángeles. ¿Qué le enamoró de aquella macrourbe para que decidiese instalarse allí casi 20 años atrás? Me llevaron allí circunstancias varias hace mucho tiempo, entre ellas el trabajo como guionista, y con los años California acabó por convertirse en un hogar y un lugar donde trabajar en paz, conocer gentes de todo el mundo y recibir estímulos y vivir experiencias que siempre ayudan a crecer y a aprender cosas nuevas. Y el clima también ayuda, no crea.
-Literatura y cine siempre han hallado fructíferas alianzas, sobre todo en lo que a best-sellers se refiere. No es éste su caso, por cierto, y muchos se preguntan el por qué se resiste a ver sus libros adaptados a la gran pantalla. Probablemente porque ese es un mundo que conozco demasiado bien y prefiero separar lo que es mi obra personal, mis novelas, de un proceso industrial que, aunque fascinante, es otra cosa... Cuando se ha sido cocinero antes que fraile uno se mira los guisos con ojo clínico y sabe que ciertos platos, mejor no probarlos...
-Como amante del libro ¿con qué ojos acoge la irrupción del e-book?. Se hace a la idea de ver en un futuro los libros en pantalla. Los libros y la literatura son la obra, las palabras, el lenguage... no el soporte. Un libro no es un pedazo de papel del mismo modo que una sinfonía no es un CD de plástico. Las obras se difunden y distribuyen en muchos formatos y eso no altera lo que son. La irrupción de e-book, como en general de toda la distribucción digital, es en abstracto práctica pero en la realidad abre la puerta de la destrucción del modelo sostenible de las industrias culturales que hacen posible que existan libros, cine, música... La piratería, el macro-negocio de las operadoras telefónicas y de las compañías tecnológicas que controlan y comercializan las plataformas y canibalizan los contenidos, unidos a la falta de coraje y honestidad política mínima para llamar a las cosas por su nombre, destruirá completamente las industrias culturales en el plazo de unos años si no se pone remedio. Y entonces el futuro será solo el pasado.
-El New York Times comparaba su prosa con un cóctel, el obtenido entre García Márquez, Borges y Umberto Eco, casi nada. ¿Cómo se le queda a uno el cuerpo con semejante tarjeta de presentación? Bueno, son esas cosas que se dicen y que tampoco tienen importancia. Lo que cuenta es el trabajo y la huella que deja en los lectores. Lo demás...
-Como un ciudadano más de este país ¿cómo está viviendo la crisis (aunque sea en la distancia)? ¿Y el cambio en el Gobierno? Bueno, sigo siendo ciudadano de este país porque paso en él la mitad o más del año, y la situación actual la vivo con mucha inquietud y preocupación, como supongo que la vivimos todos. Respecto al nuevo gobierno, habrá que esperar y ver, aunque no le arriendo la ganancia con la papeleta que van a tener que afrontar.
-Para acabar y sacir un poco la curiosidad de todos y cada uno de sus lectores: ¿para cuándo el cuarto libro? Con suerte y una caña en dos o tres años, si la salud acompaña y seguimos todos aquí todavía en este mundo incierto... Espero que sí.
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