Inicio Report
Del no al aborto a la píldora abortiva PDF Print E-mail
Newssur - Report

Con la llegada de la nueva ley del aborto, los universitarios se dividen entre los que piden una ampliación en esta formación y los que se niegan a aprender las técnicas necesarias para practicarlo

PAG-6-CENTRALCon la llegada de la democracia a España, el nuevo gobierno se propuso legislar acerca de temas que durante más de cuarenta años habían sido un tema tabú para los españoles. Uno de estos casos fue la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

En 1985, se despenalizó el aborto en tres supuestos: cuando el embarazo supone un peligro para la salud física o mental de la madre, si el embarazo es fruto de una violación o si hay presencia de malformaciones graves en el embrión. En el año 2009 y con una gran polémica, el gobierno decidió cambiar esta ley.

Con la nueva reforma, actualmente en proceso de aprobación, empezará a funcionar en España la Interrupción Voluntaria del Embarazo en una modalidad de plazos, en la que las primeras 14 semanas podrán abortar todas las pacientes que no deseen seguir adelante con su embarazo, y hasta las 22 semanas podrán hacerlo todas aquellas a las que su estado suponga un riesgo para su salud o el feto tenga graves malformaciones.

Según datos del Ministerio de Sanidad, durante el año 2008 en Andalucía se practicaron un total de 20.574 abortos. La mayoría de las mujeres que abortaron eran solteras (unas 13.923), con estudios de primer ciclo y vecinas de ciudades entre 50.001 y 500.000 habitantes. Alrededor de la mitad de ellas no tenían hijo ningún otro hijo y unas 13.500 aproximadamente no habían interrumpido su embarazo anteriormente. Unas 14.000 lo hicieron antes de la octava semana de gestación, y prácticamente todas alegaron problemas de salud materna para poder abortar. Más de la mitad contaban con un trabajo.

El aborto en la universidad: dos visiones

El tema de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) es tratada en la Universidad en diversas facultades y escuelas. Desde un punto de vista sanitario, las facultades de Medicina y las escuelas de Enfermería son las encargadas de formar a los alumnos en este aspecto. Al tener cada centro libertad de cátedra, esta cuestión puede ser tratada desde varios puntos de vista, todos ellos muy distintos entre sí. Es decir, depende de quién sea el profesor, sus opiniones políticas o sus creencias religiosas, esa es la información que van a recibir los alumnos. El docente nunca podrá faltar a la verdad, pero puede expresar sus opiniones libremente desde la tarima.

Dependiendo del carácter del profesor, se podrá abrir un debate en clase entre todos los que estén a favor de la postura del docente o en contra, aunque la tónica general que se da en las aulas es la de callar en clase y copiar los apuntes tal y como el profesor va hablando, debido en muchos casos al miedo que provoca enfrentarse a una persona que más tarde deberá evaluar al alumno.

embarazada-webUna alumna alemana de medicina que acaba de finalizar su estancia como Erasmus en la Universidad de Málaga (UMA), no ocultó su sorpresa al asistir a las explicaciones de algunos de sus profesores. Para ella, la diferencia entre sus clases de medicina en Alemania y en la UMA comienzan desde lo más básico: en España se sigue utilizando el modelo de clases magistrales. “En Alemania, no se utiliza la fórmula en la que sólo el profesor sea el que habla. Allí se trabaja en pequeños seminarios, en las que los alumnos interactúan con el docente creando debates. La parte teórica de las asignaturas las buscamos en los libros de texto, por lo que la opinión personal del profesor y sus creencias personales no son tan influyentes entre los alumnos”.

A finales de noviembre, esta alumna asistió a una clase de Bioética en la que se trataba el tema del aborto. En esta clase, el profesor afirmó que “todo lo que es legalmente lícito, no tiene porque ser éticamente aceptable. Desde un punto de vista legal, se suele distinguir entre aborto criminal y aborto terapéutico. El aborto por indicación terapéutica está permitido por la ley civil, o al menos tolerado o no penado. Sin embargo, éticamente, todo aborto directamente provocado o inducido es criminal y constituye un homicidio”.

Entre otras cosas, el profesor de Bioética de la UMA ofreció en clase un perfil de las mujeres que abortan, en el que destaca una falta de madurez y compromiso, una edad entre los 20 y los 30 años, en su mayoría solteras, solas y sin hijos, con un nivel socio-cultural variable y con una situación laboral mala. También afirmó que “en un aborto se decrece como persona ya que se destruyen dos vidas: la del hijo y la de la madre”. Finalmente, ofrecía una alternativa a todas aquellas mujeres que abortaban: la adopción.

La alumna alemana de intercambio no salía de su asombro. “Fue en clase de Bioética. El profesor dijo que el aborto era éticamente un crimen aunque en España fuera legal en tres supuestos a día de hoy. Mis compañeros no dijeron absolutamente nada: siguieron copiando apuntes y ninguno mostró su opinión. Más tarde supe que ésta suele ser una pregunta de examen, y que si en la prueba no contestas con la opinión del profesor, no aprobarás”.

Para esta alumna, es impensable que una universidad pública como la Universidad de Málaga diera una visión tan limitada sobre un asunto tan  polémico y no permitiera que los alumnos, o al menos parte de ellos, pudieran expresar libremente su opinión en clase sin miedo a no aprobar en el futuro esa asignatura. En Alemania, todos los estudiantes asisten a prácticas de interrupciones voluntarias del embarazo. Desde el segundo curso las prácticas son obligatorias en el hospital tanto durante el curso como en el periodo de vacaciones. Esta Erasmus realizó prácticas en un hospital alemán en el que tenían reservado un quirófano un día a la semana para realizar este tipo de intervenciones, con una media de unas ocho semanales. Si para alguno de los alumnos alemanes la realización de un aborto choca con sus creencias religiosas o sus principios, tienen una fácil solución: no decantarse por la ginecología.

Sin embargo, son muchos los alumnos de Medicina y Enfermería que se muestran contrarios a que en un futuro se incluyan clases prácticas en las universidades públicas españolas en las que se realicen abortos y que, por lo tanto, están de acuerdo con la opinión del profesor de Bioética de la Facultad de Medicina de Málaga.

Con la entrada en vigor de la nueva Ley de Salud Sexual y Reproducción que prepara hoy en día el gobierno, se planteó la posibilidad que los alumnos tuvieran la obligación, al igual que ya sucede en otros países europeos, de realizar clases prácticas sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Este es el caso de Antonio Infantes, estudiante de primero de medicina y representante de Hazte Oir Jóvenes Andalucía. Este alumno, que comenzó la titulación en la Universidad de Granada y luego se trasladó a Madrid, hizo público un manifiesto en el que, según sus palabras, “deja claro nuestro rechazo a los planes de convertir el asesinato de un inocente, la muerte de un ser humano en un derecho”.

Para Infantes, la propuesta fue un ‘sondeo’ que se realizó para saber si los alumnos de Medicina y sus profesores estarían de acuerdo con la realización de esta práctica. Infantes defiende que, al igual que no se realizan clases prácticas de otras intervenciones mucho más utilizadas en medicina, como por ejemplo, una traqueotomía, tampoco deberían hacerse prácticas sobre el aborto. Tampoco cree necesario dedicar una asignatura específica o un seminario puntual para tratar este tema. “Existe una asignatura durante la titulación llamada Ginecología y Obstetricia en la que se explica de manera teórica cómo tendría que llevarse a cabo una interrupción del embarazo, la legislación y cómo se causa, pero no cuenta con una parte práctica”, afirma Infantes.

La posibilidad de realizar prácticas sobre el aborto provocó que numerosas organizaciones pro-vida, junto con estudiantes universitarios de la rama sanitaria, convocaran una marcha que partía de las puertas del Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla hasta el parlamento de Andalucía el pasado 22 de diciembre.

Para ellos, si finalmente se vieran obligados a actuar en contra de sus principios morales o religiosos, la única solución viable sería acudir a la justicia para hacer latente su objeción de conciencia, además de negarse a entrar en esas clases prácticas.

Infantes reconoce que, al no tener ninguna otra noticia del Ministerio de Sanidad, finalmente la propuesta se quedará en eso: en una simple propuesta que no se aplicará finalmente. Según sus palabras, esa es también la opinión de muchos de sus profesores. “Nos han tranquilizado y nos han dicho que no nos preocupemos porque no creen que salga adelante”. Nuevamente, la libertad de cátedra que tienen los profesores universitarios y el peso de los decanatos a la hora de realizar los planes de estudios de todas las titulaciones, hacen que los temarios y las prácticas estén bastante cerrados, por lo que llevar a cabo un cambio de temario sería algo bastante complicado, más aún si cuenta con parte del profesorado en contra.

Aunque no sea posible contabilizar numéricamente los alumnos que estarían a favor de una visión más amplia de lo que actualmente se estudia en las Facultades o Escuelas sanitarias andaluzas, ni tampoco se puedan contar a aquellos estudiantes que se muestran totalmente contrarios a la realización de una práctica sobre esta intervención quirúrgica, está claro que el debate existe entre los estudiantes universitarios, aunque en la mayoría de los casos sea un debate acallado por las voces de autoritarios profesores de las instituciones docentes.

La práctica más difícil de la carrera

La polémica creada entre los estudiantes de la rama sanitaria por la posibilidad de que en un futuro, y con la entrada en vigor de la nueva Ley de Salud Sexual y Reproducción, se pudieran realizar prácticas en la interrupción voluntaria del embarazo es, a la hora de la verdad, totalmente innecesaria, puesto que sería prácticamente imposible de llevarla a cabo.

Los estudiantes de medicina y enfermería realizan sus prácticas durante su periodo de formación en los hospitales universitarios, todos pertenecientes al sistema público de salud. En la comunidad autónoma de Andalucía, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España, de los 20.574 interrupciones voluntarias del embarazo que se llevaron a cabo durante el año 2008 en la región, tan sólo 18 se practicaron en hospitales públicos, por lo que las probabilidades de que los alumnos puedan asistir una interrupción voluntaria del embarazo son prácticamente nulas. Sin embargo, la intervención quirúrgica que se realiza es muy similar a las de los abortos naturales, intervención a la que sí tiene acceso el futuro personal sanitario.

condones-webEstos datos, desde luego, asombran si se tiene en cuenta que, de entre todas las mujeres que decidieron interrumpir su embarazo en Andalucía, unas 16.171 decidieron informarse de esta posibilidad en un centro sanitario de carácter público, frente a las 878 que desde primera hora buscaron información en una clínica privada. Esta cifra revela que al finalizar sus estudios, los futuros médicos y enfermeros sí que deben tener conocimientos al menos de carácter general y teórico de lo que sería una interrupción voluntaria del embarazo puesto que, aunque esta intervención apenas se realice en el Sistema Andaluz de Salud, sí que están ofreciendo información sobre este tema a todas aquellas mujeres que se acercan al sistema público a preguntar.

La formación que reciben en este aspecto los alumnos en las facultades españolas es muy diferente a los de otros colegas de la Unión Europea. En la mayoría de países europeos, esta técnica se realiza en hospitales públicos a los que los estudiantes de sanidad tienen total acceso. En estos países también la incorporación a las prácticas hospitalarias es también mucho más temprana, por lo que los médicos y enfermeras europeos tienen un acercamiento a esta práctica mucho más completa que los alumnos foráneos.

  Comparte este artículo con tus amigos en facebook
juntabanner
juantorresbanner

appleeducuniversia

fondopagfondopag