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La Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD) presentó el pasado 29 de junio en el Casino de Madrid el informe 'La contribución de las universidades españolas al desarrollo'. El acto estuvo presidido por Ángel Gabilondo, ministro de Educación, y Ana Patricia Botín, presidenta de CYD, y contó además con la presencia de Javier Monzón, presidente del Comité Ejecutivo de la Fundación CYD, Martí Parellada, coordinador general del informe, y Federico Gutiérrez Solana, presidente de la CRUE. Este estudio, que cumple este año su cuarta edición, sirve para cifrar el papel de las universidades en el desarrollo económico y social de España. Entre sus principales conclusiones destaca el descenso del número de universitariosy la inversión en I+D, el aumento del total de profesores y un listado exhaustivo, elaborado por expertos de diversos sectores, que fija las reformas que debe afrontar de manera inmediata la Universidad española "sino quiere dejar de tener un papel relevante dentro de nuestra sociedad", tal y como destacó Ana Patricia Botín durante la presentación. "¿Qué Universidad queremos para afrontar los retos del futuro?" Con esta pregunta inició Martí Parellada, coordinador general del informe 'La contribución de las universidades españolas al desarrollo', su discurso-balance sobre el presente y futuro de nuestra educación superior. Y el presente lo marca una crisis económica a la que la Universidad no ha sabido o no ha podido escapar y que se ha traducido en recortes presupuestarios nada disimulados. Según dicta el estudio de CYD la tasa de paro entre los licenciados se ha duplicado en los últimos dos años, pasando de un 4,8% al 9,4% actual, algo dramático si nos fijamos en el 4% que arroja de media la Unión Europea. Para Parellada el futuro próximo de nuestra Universidad viene marcado por esos recortes presupuestarios, "un escenario en el que a los centros les tocará subir su eficiencia". "No sobrevivirán todas las universidades" Por su parte, Javier Monzón, presidente del Comité Ejecutivo de la Fundación CYD, se mostró mucho más duro y pesimista en su discurso. No negó que la crisis afecta al día a día de los centros, que esta coyuntura económica provoca cambios de marcado calado en nuestra sociedad pero instó a las universidades a participar activamente en esta complicada situación. "Mientras aquí nos quejamos, países como Brasil, India y China están apostando muy fuerte por la innovación y la educación superior, lo que les hará países de referencia en un futuro próximo y España debe estar a su par". Pero si atendemos a datos recogidos en el mencionado informe, datos que hablan de un nivel de graduación por debajo de la media de la OCDE, una pérdida del 7% del número de alumnos y un aumento del global de docentes y PAS, lo que incrementa considerablemente el gasto y baja la rentabilidad de los centros, es muy difícil soñar siquiera con echar el lazo a estas potencias emergentes. Monzón instó a Gobierno, empresas y universidades a tomar decisiones "con urgencia y sin margen de error". Para el presidente del Comité Ejecutivo de la Fundación CYD se avecinan cambios muy importantes en la educación superior española y "no todas las universidades van sobrevivir si no son eficientes y competitivas". Para Monzón el mejorar nuestros centros no lleva implícito un aumento del gasto, "hay muchas cosas que podemos hacer desde ya sin gastar un euro: informes anuales y periódicos, mejorar el sistema de gobernanza de las universidades o dotar a los centros de mayor autonomía". El tiempo pasa y cada segundo perdido es una oportunidad menos para salir de este atolladero, "si no tomamos decisiones urgentes haremos un gran daño a nuestra universidad y a nuestro país", sentenció Monzón. Primera rebaja en I+D El pasado año la I+D española sufrió la primera rebaja en inversión en años. Uno de los multiples y reprochables efectos de la crisis según Federico Gutiérrez Solana, presidente del Conferencia de Rectores de la Universidades Españolas (CRUE). A pesar de los malos datos que recoge el informe elaborado por CYD, para Gutiérrez Solana deben ser tomados como una advertencia de que las cosas no se están llevando por el mejor camino. "No es posible que hagamos una sociedad basada en el conocimiento si levantamos el acelerador de las inversiones en educación a las primeras de cambio". Para el presidente de la CRUE la crisis debe ser por el contrario un acicate para aumentar los emolumentos destinados a las universidades y a la innovación, "debe premiarse a las personas, los docentes y las empresas que apuesten por la I+D". La masiva comparecencia de las instituciones a la última convocatoria de los Campus de Ex
celencia Internacional; la rápida y exitosa adaptación a los nuevos tiempos marcados por el Plan de Bolonia son, a juicio de Gutiérrez Solana, "una prueba indiscutible de que los rectores sabemos que estamos ante un momento crucial y que nuestras instituciones están listas para dar el salto cualitativo necesario". Gobernanza, internacionalización y financiación Existe un consenso generalizado en que formación, innovación y transferencia de tecnología son agentes fundamentales para salir de la actual crisis. Pero para que puedan actuar con eficacia, nuestro sistema universitario debe afrontar una serie de desafíos en ámbitos tales como la gobernanza, la internacionalización, la financiación o la autonomía. En opinión de Ana Patricia Botín, parecer sustentado en el Informe CYD 2009, "resulta acuciante afrontar reformas de calado en la Universidad. Sólo de esta manera resultará posible transformar las instituciones en una potente herramienta que contribuya al crecimiento económico y al bienestar social". Para la presidenta de la Fundación CYD, es necesario realizar un mayor esfuerzo para transmitir a la sociedad elm papel protagonista que deben desempeñar las universidades en la salidad de la crisis, "ya que aún no se las percibe como un elemento determinante", tal y como demuestra el informe. Este estudio por primera vez incluye la monografía 'La investigación y sus actores: institutos de I+D y sus desafíos', donde se analizan las instituciones dedicadas a la investigación en España, especialmente en el sector público, o al menos bajo su tutela. En dicho análisis se pone de relevancia la emergencia de nuevos institutos de investigación, al margen del marco funcionarial, que han alcanzado un rendimiento notablemente elevado en relación a otras entidades. Se abre el debate... El capítulo de conclusiones corrió a cargo de Ángel Gabilondo, ministro de Educación, que definió el texto presentado por la Fundación CYD como un estudio "para pensar y no para ingerir". Según el titular de la cartera de Educación ahora toca abrir un debate en torno a una Universidad que debe adaptarse irremisiblemente a los nuevos tiempos que corren pero, sin olvidar que "a la empresa y a la sociedad les toca hacer lo propio".Para impulsar este cambio de la educación superior Gabilondo señaló la Estrategia Universidad 2015, con una famélica inversión de 37 millones de euros (reconocida por el propio ministro), el papel activo de las universidades en los Campus de Excelencia y Plan de Bolonia o el aumento del número de alumnos de FP, que coparon más del 50% de las ofertas de empleo del años pasado para titulados superiores. Para Gabilondo el camino de estas inevitables reformas se puede allanar sustancialmente si repondemos acertadamente a la pregunta ¿queremos más universitarios o diversificar la educación superior teniendo en cuenta la FP, tal y como nos dicta el mercado laboral? Aquí está el kit de la cuestión, apostar por una eduación más singular, más especializada y encaminada a la empleabilidad de sus alumnos. "No es posible que sólo en Madrid haya más estudiantes de Derecho que en todo el Reino Unido o que las 78 univeridades españoles impartan esta carrera". Para el ministro la clave de nuestro éxito futuro será buscar la singularidad, la movilidad y la internacionalización, "con ello el ser distinguido vendrá como premio". Temas citados en el Informe como el cambio de gobernanza, aumento de la financiación o dotar de más autonomía-rendición de cuentas a los centros son el camino a seguir según Gabilondo, un camino que exigirá un cambio a la Universidad, una mutación profunda "igual o mayor de la que debe afrontar la propia sociedad". |












Javier Rubio>> Madrid





